Crónicas de una venezolana incomprendida: Parte III, Añoranza🇩🇪

Creo que después de un tiempo, es inevitable la nostalgia por lo que fue. Sinceramente la añoranza será algo que nos acompañará a todos los que migramos sin mirar atrás.

Quizá una de las maneras que vivo la añoranza es sintiendo que el tiempo me pasa demasiado rápido.

Me he dado cuenta que es un sentimiento muy complejo porque de alguna forma va acompañado con demasiadas contradicciones: el tiempo pasa rápido, pero no tienes más de 6 meses viviendo afuera; adoras todo lo que te rodea, pero a la vez extrañas un poquito el calor de tu gente.

La añoranza me da de a ratos, me da irracionalmente. Como cualquier otro sentimiento, la lógica no aplica para entenderlo, porque por más que desees que desaparezca… está ahí.

Quizá sea muy romántico, pero añorar es rico porque nos muestra todo lo que hemos recorrido y todo lo que debemos sentirnos orgullosos.

Como me dijo mi mamá hace poco: “El que no arriesga nunca sabrá si era para mejor, así que pa’ lante baby” (literal hice copy-paste).

Cual sea tu situación, irse de casa no es fácil, pero vale la pena. Disfruta este proceso, es único e irremplazable.

¡Gracias por leer!