Llego la hora de pescar plástico en el Pacífico Norte

Son muy pocos los temas que generan tanta polémica y preocupación en el mundo actual, y es que el plástico nadando en el mar se está convirtiendo en una de las peores pesadillas que podría enfrentar nuestro planeta. En la actualidad, los científicos estiman que quizás 8 millones de toneladas de desechos de plástico ingresan al océano cada año, bien sea arrojados por los ríos o desde embarcaciones. Una gran cantidad de estos desechos se queda cerca de la orilla, sin embargo, algunas son llevadas por las corrientes a la mitad del océano.

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Y a pesar de que es una problemática que alcanza los más recónditos rincones del mundo, la huella más grande de estos desechos se encuentra a medio camino entre California y Hawai, y está tan lleno de basura que ha sido apodado el “Great Pacific Garbage Patch”. Un estudio publicado el pasado marzo en Scientific Reportspor Laurent Lebreton de The Ocean Cleanup, que son una organización benéfica holandesa, descubrieron que contiene entre 45,000 y 129,000 toneladas de desechos plásticos esparcidos en un área que podría ser del tamaño de Alaska.

Heroicas ideas ambiciosas

Pero qué pasaría si un ambicioso se preguntara ¿qué pasaría si se pudiera construir una enorme barrera flotante con forma de arco, y esta pudiera anclarse al lecho marino y contar con que las corrientes mezclen esos desechos hacia la pala? Para Boyan Slat en 2012 (entonces tenía 18 años) esto significaría el inicio de un increíble proyecto.

A pesar de su corta edad, Slat creó The Ocean Cleanup para ponerlo en práctica. ¿Pero, cómo se hizo realidad? Seis años más tarde, 20 millones de euros  y varios prototipos más tarde, el dispositivo zarpó de San Francisco el 8 de septiembre, escoltado por un buque de la Guardia Costera y un barco de camarógrafos de todo el.

Sistema 001

Así se bautizó el dispositivo, este consiste en un cilindro hueco de 600 metros de largo y 1,2 metros de diámetro, hecho de plástico (polietileno). Fue moldeado totalmente sin costura desde segmentos de 12 metros en un astillero a través de la Bahía de San Francisco cerca de Oakland.

Una malla de tres metros de profundidad (hecha de poliéster resistente) cuelga debajo de la pluma para evitar que la basura escape debajo de ella; el plástico flotante tiende a flotar a menos de un metro de la superficie del agua.

Resultaba ser más simple que la idea original del mismo Slat ya que se deshizo del anclaje. Por el contrario se basa en la observación de que el auge, que es impulsado por la corriente, así como por las olas y el viento, siempre se mueve más rápido en relación con el plástico, que es impulsado solo por la corriente. Por ende, recoge la basura mientras se desplaza.

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A dónde apunta el Sistema 001

La idea que se tiene es de remolcar una pluma recta a 250 millas náuticas de la costa de California durante un período de 15 días de pruebas, y luego se embarcará en un viaje de tres semanas hasta su destino final. Luego se convertirá en una forma de U, con los extremos fijados en su lugar utilizando líneas metálicas, y se colocará a la deriva.

Hay un punto destacado en todo el proceso y es que el seguimiento de satélites y otros dispositivos electrónicos permitirán a la tripulación controlarlo de forma remota y por ende poder monitorear en tiempo real los avances del aparato. Además de ello, los faros de luz alertarán a las naves que cruzan el giro cada semana sobre su presencia.

El pronóstico final es que en algún momento del año próximo, otro barco será enviado a pescar la basura recolectada, que la caridad espera vender a los recicladores.

Si el Sistema 001 tiene éxito, Boyan desea desplegar otros 60 brazos aún más largos, que midan 1 km o máe y para ello cuenta con los patrocinadores corporativos que pagarían la factura de 5 millones de euros cada uno para la construcción y tres años de operación. De igual forma él ya cuenta con el respaldo de fondos de inversión y magnates tecnológicos como Marc Benioff, cofundador de Salesforce, y Peter Thiel, cofundador de PayPal.

Todo lo demás depende de nosotros los humanos

A pesar de su esperado éxito con esa capa de plástico que parece infinita en el océano, el sistema puede hacer poco con respecto al plástico que se ha fragmentado en partículas microscópicas, pero estos constituyen solo el 8% del plástico en  el giro. Los cálculos de. Lebreton sugieren que una flota de este tipo podría, en 2040, barrer prácticamente todos los residuos no diminutos, pero esto solo sería posible si la fuga de plástico al mar se estanca. Es decir, si continúa sin disminuir, todos  los desechos que sigan cayendo al mar superarían la capacidad de la flota de barrer en unos pocos años. Lo importante, el problema de los desechos plásticos del océano no se pueden resolver sin una gestión óptima de los residuos en la tierra.